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Estoy con una mezcla de desilusión, tristeza y alegría. Para mí, hoy ha sido una etapa muy emotiva, se me ha juntado todo. Quería que esta etapa fuese la que no olvidaría jamás, la última larga antes de la de mañana, que es solidaria y no cuenta en el tiempo (aunque sí en los kilómetros porque es obligatoria). Es decir, que hoy era el fin de la Maratón de Sables para nuestro equipo y para el resto de españoles que nos hemos hecho una foto todos juntos devolviéndole el ánimo de ayer a Chema. Eso por un lado…

Por otra parte, teníamos a Chema luchando por la tercera posición. De hecho, hoy era tercero a 8 minutos del cuarto. Para todos los que estamos aquí, organización francesa incluida, es una motivación extra tener a un español, a un europeo, en el podio. Las primeras posiciones siempre las ocupan los marroquís. No os hacéis una idea de lo complicada que es esta carrera. Para un atleta profesional no solo está el terminar los 257 kilómetros, también hay que ir muy rápido. Os lo prometo, Chema sale todos los días “a puto tope”. Todos y cada uno de los que pasamos a su lado cometemos la imprudencia o estupidez de decirle “fuerte”, “a tope Chema”, “hoy lo tienes que dar todo”… es una gilipollez rotunda porque siempre va a matarse, literalmente. No os puedo explicar cómo corre Chema. Cuando lo ves en directo, a dos metros, sufriendo al máximo durante tantas horas, padeces el que yo llamo “el síndrome del dolor ajeno”. Cuando ves a Chema correr te motivas con él, te duelen sus piernas y te dan ganas de quedarte mirándolo para siempre. Nunca he visto la expresión del esfuerzo tan claramente. Es acojonante, se te pone la piel de gallina.

Lo que yo he visto aquí es la definición de competir. Nunca jamás he visto a nadie dar tanto en una competición. En nuestro caso, lo vemos en varias ocasiones durante cada etapa, en varios puntos. Cada espera por él se hace más interminable, calculas tiempos, minutos, segundos… miras al horizonte tratando de buscar su peculiar forma de correr (muy poco vistosa por cierto) y su gorra azul característica. El tiempo se hace eterno y cuando va apareciendo resoplas de alivio. En muchas ocasiones he tenido la tentación de soltar la cámara y correr con el para darle todo mi apoyo pero me toca ponerme detrás del objetivo y “¡¡chas, chas, chas!!”.

Verlo llegar a la meta es un auténtico placer, viene como una moto y se para exhausto. Se nota que se vacía por dentro. Pero no me gusta ese momento, lo veo mal, fatigado, agotado. Cómo ya os comenté, solo me relajo cuando sonríe y te suelta alguna tontería, está contento, lo ha dado todo. Por desgracia hoy no ha sido así. Hoy ha entrado enfadado, nervioso, la entrada no me la esperaba muy alegre porque ya lo había visto en la etapa con mucha desventaja sobre los marroquíes, pero cuando le vi la cara se me saltaban las lágrimas.

A pocos kilómetros de la meta ya me dijo “¡¡me han parado tío, me han parado!!”, si os digo la verdad, no le di mucha importancia. Pero hoy ha llegado a la meta y ha seguido de largo, sin pararse a hablar con la organización ni con los medios. Yo lo acompañé con la cámara abajo por respeto y me contó que lo habían parado porque su dorsal no se veía bien y le obligaron a cambiarlo en el ultimo check point. Con lo que tienes que quitarte la maleta, soltar los imperdibles, buscar un nuevo dorsal, guardar el antiguo, ponerle los imperdibles y tirar. Al menos 5 o 7 minutos muy valiosos que, aunque luego no hubiese servido de nada, son suyos, es más, nuestros. Es acojonante como a un tío que se está jugando el podio, que lo está peleando a muerte y qué no puede perder ni un minuto, le hacen este “pit stop”. Me parece una ridiculez que un comisario lo pare por eso. Hay chips, hay gps, lleva un dorsal detrás que se lee correctamente, es CHEMA MARTÍNEZ, que lo conocen hasta en la Antártida… no es justo. Pues con ese mosqueo vino los últimos kilómetros, impotente, cansado de luchar y con una rabia por dentro que ha tenido que controlar. Todo esto lo cuento porque esta es la carrera más grande que existe, la más difícil y he de decir que excelentemente organizada. Pero está claro que en todo cajón de clavos puede haber un tornillo, en todo desierto hay un oasis y en toda organización hay un gilipollas, así, con todas las letras. No he encontrado palabras de consuelo para Chema, la impotencia y la rabia me la ha trasladado toda, casi se me parte el alma. Pero señores, señoras, esto es Sables, la carrera más dura del mundo. Tanto para los amateurs como para los profesionales de muchísimos años de competición. Cuando me ha dado un abrazo agradeciendo el apoyo que le he brindado en el recorrido a su haima, casi se me saltan las lágrimas. Un tío de los que merece la pena tener a tu lado.

Ahora que me he desahogado (lo siento por la chapa), vamos con las alegrías. Nuestros españoles se han portado como auténticos profesionales. ¡¡Hemos terminado todos!! Por fin una etapa sin abandonos españoles, ¡vamooooosss! Aunque ha habido pocos, siempre han sido “dolorosos”. En esta etapa la gente se ha soltado. Ya era la última y han echado el resto, la gente se ha guardado el último as bajo la manga. La verdad es que todos están muy contentos con esta maratón de hoy.

Lo de hoy ha sido “pan comido” para nuestros chicos, han corrido bastante, parece que como ya es la última, han podido soltar las piernas para hacer una carrera de disfrute. Los que han podido han apretado el ritmo para poder hacer un buen tiempo e irse de esta competición con buen sabor de boca.

En este punto ya se puede sacar conclusiones y valorar las etapas que han vivido, los 250 kilómetros que llevan hasta ahora han sido muy llevaderos por preparación física, pero hay multitud de condicionantes externos que se escapan al control de los participantes. Hay muchos corredores profesionales de largas distancias que no pueden con las ampollas, el calor, la arena o el viento entre otras cosas. Por no contar que debes cargar con una mochila que te hace rozaduras constantes y que termina contracturando la espalda.
Una carrera que te da una de cal y otra (siempre), de arena.

Mañana etapa solidaria por Unicef. Correremos todos los españoles juntos ya que no es cronometrada y así, los profesionales, los amateurs y todos los que hemos venido a Sables, podamos compartir una etapa de esta maravillosa carrera.

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