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Me gustaría empezar pidiendo disculpas por el retraso en las publicaciones, el Grand Canyon es un sitio realmente perdido de la mano de Dios… El internet o la señal de móvil es nula. Es verdad, que hemos estado en el desierto del Sahara con internet vía satélite pero en esta carrera no lo ven como algo necesario… en fin, tienen otras muchas cosas buenas que os contaré más adelante, pero ahora, lo que vamos, al turrón.

 El día previo a la primera etapa fue de viaje desde Kanab hasta el parque nacional del Gran Cañón. No está de más recordar que este parque nacional es uno de los más grandes del mundo, el Cañón del Colorado es un accidente geográfico que discurre por casi todo el recorrido del río Colorado.

El campamento número uno, a pocos metros de una de las Maravillas del Mundo, es espectacular. Bastó un pequeño paseo para valorar realmente la elección de la Grand to Grand. Os dejo unas pocas imágenes que hablan por sí solas.

Este día previo es tiempo de cábalas, de estrategias y de analizar a todos los corredores que nos rodean. Las viejas del patio de vecinos no son nadie comparadas con Ruymán y Rafa (el otro español y canario para más inri). Todo el/la que pasaba por delante de ellos lo analizaban de arriba abajo… “mira este, vaya patas” “a donde va este con la esterilla esa, casi se trae el colchón de casa” “mira la otra...” y así se pasan una tarde la mar de divertida los señores. También es verdad que es importante saber, más o menos, el nivel que te vas a encontrar al día siguiente, para no pecar de ir despacio o colgarte a algún galgo y te lleve demasiado rápido.

 Los comentarios sobre la estrategia del día siguiente se suceden en diferentes direcciones. Están los que dicen que irán muy tranquilos, los que les ves la cara de flipadetes y que pincharán pronto… en fin, los hay de todos los colores. De hecho, esta situación me recuerda mucho a cuando me presentaba a un examen y estaban los que te decían, yo no he estudiado nada, no me se nada… y luego se plantaban en el nueve. De esos, también hay por estos lares. Los que dicen que irán tranquilitos y luego se lanzan como si les fuese la vida en ello.

 Pues bien, Ruymán es el diablo de esta historia. Son muchos años de experiencia, de carreras y de conocer su cuerpo. Sabe exactamente qué tipo de carrera quiere hacer, a qué ritmo va a ir y cuales son las posibles variables que puede tomar su trabajo en la primera etapa. Otra cosa no, pero cabeza y control le sobra.

La etapa de hoy ha sido larga, muy larga para ser la primera. Hay que pensar que la mochila está totalmente llena, los cerca de diez kilos durante 49 kilómetros hicieron mella en muchos corredores. No era una etapa con mucha pendiente, en torno a los 500 metros de desnivel. Este dato lleva a algunos corredores a querer correr mucho porque es más llana que las demás.

No es del todo acertado este planteamiento, empezando por el peso que llevas el primer día. En los primeros kilómetros te colocas la mochila como lo has entrenado, te pones tus protecciones para las rozaduras y la dejas lo más rígida posible a tu espalda para que no vaya botando. Sin embargo, a medida que avanza la etapa, la maleta parece que va ganando peso, lo que antes no notabas, ahora empieza a ser incómodo: “la jodida mochila parecía que pesaba 20 kilos”.

Los que tienen experiencia en las carreras por etapas, saben que no deben gastar mucha energía las primeras etapas. Por suerte, tenemos los dos planteamientos de carrera en los corredores canarios. Ruymán planteó una carrera de control, de reserva de fuerzas y de seguir un ritmo constante. Básicamente, no dejar que el resto de corredores marque tu ritmo. En el caso de Rafa, un corredor más rápido, le pudo el ansia. En principio salió conservador pero en seguida le pudo la competitividad y se “embruteció”. Pensó que podía seguir el ritmo de un corredor chino que partía como favorito en esta edición. Se trata de un corredor que ha hecho 100 maratones en 100 días seguidos en 2017. A pesar de que venía arrastrando una lesión que lo apartó de la competición en Diciembre, no era un corredor más. Por tanto, bajo mi punto de vista (y el de Rafa), se equivocó tratando de seguir su ritmo. Logró mantenerle la lucha durante casi toda la carrera, sin embargo, a partir del último check point, el corredor chino sacó a pasear su fortaleza física y lo dejó atrás. Ya en los check points anteriores que había podido hablar con él, me lo decía, “se me fue la bola” “el p… chino me está dando para el pelo”.

Por si fuera poco, el recorrido de esta carrera está plagado de pequeños cáctus camuflados con unas púas muy grandes y duras. Pues Rafa le pegó una patada a una de estas bonitas plantas. Se clavó una púa en el empeine que le impidió correr cómodamente algunos kilómetros

La llegada de Rafa fue muy esclarecedora de lo que había pasado. – Llegó destrozado completamente, había corrido muy por encima de sus posibilidades. Tras una visita al señor Roca para sacar todo lo que le sobraba en su cuerpo, solo pudo tumbarse en el suelo con las piernas en alto y recuperar. Ojo, esto no le quita mérito a su segundo puesto, le puso un par de cojones para pelear con un profesional (el único de esta edición). Viéndolo durante la carrera parecía increíble que llegara junto al corredor asiático. Ellos dos iban casi en otra carrera, muy separados del tercer corredor. He de reconocer que en más de una ocasión le animé a que apretara y le pasase por encima… las cosas como son… yo también me vengo arriba de vez en cuando.

Por otro lado tenemos la carrera de Ruymán. Una cosa más comedida, más controlado desde el minuto uno. No es fácil ver que hay corredores que se vienen arriba y tu tienes que controlarte para no seguirles. Si es cierto, que mi hermano solo pensaba: “ya te cogeré, esto es muy largo”. Efectivamente, manteniendo un ritmo constante y alegre, terminó la carrera en un séptimo puesto muy difícil. Los corredores que tenía delante y detrás iban muy bien y sin apenas caminar. Fue complicado pero al ser una etapa llanita, se podía permitir el lujo de apretar en ciertos momentos.

Da gusto ver a Ruymán llegar a los CP (check point). Siempre con una sonrisa en la cara, sabedor que lleva el control. Cuando conoces tu cuerpo tan bien, no hay de qué preocuparse. Otra cosa que me sorprende de él es que siempre me ve antes que yo a él… no sé como lo hace. Yo me limito a esperar donde esté y mirar al horizonte. Mi señal para estar preparado es su mítico silbido. Lo escucho desde bien lejos y se lo repito para que sepa que lo he recibido (aunque en muchas ocasiones todavía no lo haya visto).

Su llegada a meta fue un poco mejor que la de Rafa, en el sentido de que parecía estar mejor físicamente. Obviamente estaba roto pero nada fuera de lo común, un buen recovery (gofio y proteínas) y a esperar para la cena.

La carrera de mañana se plantea prácticamente igual. Es una carrera de conservar las fuerzas. Los que no lo sabían, ya lo saben. Esta primera etapa le ha dado un bofetón de realidad a más de uno. Por nuestra parte, Rafa ya sabe que su carrera no es con el chino y por la parte de Ruymán, debe seguir conservando fuerzas para la tercera etapa de 84 kilómetros. La etapa de mañana nos presenta unos 43 kilómetros muy ricos. En esta ocasión tendremos 718 metros de desnivel positivo. Nada fuera de lo común salvo que se suben casi todos en apenas 2 kilómetros. Aquí veremos quién está fuerte de piernas.

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– Dorsal: 377 Ruyman de Armas

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