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Competir en los Alpes, a 3647 km de casa, 8 días (con sus 8 noches), en 8 lugares diferentes, con material de competición, suplementos alimentarios y demás elementos, como os podéis imaginar, conlleva una logística cuanto menos divertida.

La etapa de hoy vuelve a ser en suelo suizo, con sus relojes, sus chocolates y sus “clavadas” por cualquier cosa que compres. Lo que viene siendo Suiza. La lluvia nos acompaña, para no variar, pero parece que la niebla nos deja ver un poco más. La etapa se prevé dura pero tras un largo descanso en el día de ayer, las sonrisas y las bromas surgen en la salida. Con este cachondeo emprendemos la marcha rumbo a Scuol.

Nuestra pareja de Moya y Arucas, los hermanos José Antonio y Dani. Hoy les inspeccionaron hasta lo más profundo…

A buen ritmo y con mucha energía afrontamos el primer pico de esta etapa con una altitud de 2752 metritos de nada. Arriba se notó mucho la falta de oxígeno y el frío. Alcanzar la cumbre se antojó complicado, ya no eran tantas las energías que presumíamos en la salida. Fue un ascenso realmente duro, pero bueno, todo lo que sube tiene que bajar según el señor de la manzana, así que bajamos rápidamente para atacar el último puerto y hacernos una de las bajadas más rápidas hasta ahora. Muy buen tiempo y sobretodo muy buenas sensaciones. La rodilla del “míster”, de titanio de Valsequillo, no se queja por el momento. Parece que las bolsas de hielo recuperadoras de todos los días le hacen regenerarse del esfuerzo con nota. Una llegada rápida, un buen trabajo realizado, abracito con los compis de carrera, el gofio, el masaje y para casa.

En “casa” ya lo tienen todo preparado los niños. El equipo técnico ya se ha encargado de buscar el hotel, descargar sus maletas y tenerles la habitación lista. La otra cara del equipo, la que no corre (al menos no en competición), lleva todo el día recogiendo equipaje del anterior hotel, conduciendo hacia la siguiente localización, organizando todo para que los runners solo se tengan que preocupar de eso, de “runnear”.

La otra cara de la moneda, en una etapa normal, comienza el día a las 5:30 de la mañana. Desayuna con los niños y se dirige a la salida. Desde allí se hacen las pertinentes fotos y se hace el primer comunicado del día, el comienzo de la prueba. Cuando empiezan a correr es momento de ir al hotel, realizar el vídeo de la etapa anterior y después de varias horas, si el “señor WIFI” lo permite, subirlo a YouTube para su posterior publicación en las redes. Con la tontería ya son las 10 o las 11 de la mañana, recogemos los bártulos, pagamos a los amables tiroleses y cogemos el coche rumbo al siguiente punto. Con una media de 1 hora de desplazamiento es el momento de buscar el hotel de hoy, subir los 563 bultos que llevamos y, ya si eso, alimentarnos.

Ya son las 13:00, es momento de soltar los cubiertos e ir a la meta, según la etapa, suelen estar llegando entre las 14:00 y las 16:00 de la tarde. Llegar temprano a la llegada nos permite buscar aparcamiento, situarnos en un punto estratégico para hacer las fotos, no perder detalle de los tiempos y de cazar, literalmente, a nuestros corredores entrando en meta. Ahora nos damos los besitos de rigor, unas palmaditas y para el hotel otra vez, para el equipo técnico no ha acabado la jornada aún. Después de alimentar a las gacelas, cogemos el ordenador y redactamos este maravilloso conjunto de párrafos, unos días hay inspiración, otros ganas de dormir y otros simplemente salen como salen. Claro que aquí no termina la cosa, toca seleccionar las fotos que hemos hecho, elegir las más decentes y subirlas al blog, maquetarlo y publicarlo. Y es en este momento cuando cogeríamos el ordenador y lo tiraríamos por la ventana. No hay manera de que haya un internet estable durante al menos 3 segundos y medio, imposible. En estas montañas perdidas en el quinto coño de la Bernarda (perdonen la expresión), no llega ni el 3G ni el G6 ni nada de nada. Si no han notado nuestra desesperación, les aconsejo que se pasen un día de 2 a 3 horas para subir 10 fotos, para morirse… Entre esto, y los infartos que nos dan nuestros corredores, el equipo técnico ha perdido de 3 a 5 años de vida en estos días. Y así, ya son las 11 o las 12 de la noche de un día normal y termina la jornada de la otra cara de la moneda. Mañana a las 5:30 toque de corneta y a correr, unos por la montaña y otros por Italia esta vez.

Mañana nos vamos a Italia, esperemos que esta penúltima etapa nos trate con cariño:

Scuol (Suiza) – St. Valentin (Italia)

Distancia: 37,80 Km

Desnivel positivo: 1633 m

Desnivel negativo: 1369 m

 

Y otras poquitas fotos más en nuestra galería de hoy

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