El hecho de hacer una carrera no supone, al menos para los mortales, el luchar por la victoria, ni tan siquiera optar a un top10. Ruyman y Gonzalo partieron el jueves pasado hacia el desierto marroquí con dos premisas, acabar la carrera con la mayor decencia posible y pasar la mejor aventura no perdiendo de vista el punto de diversión que supone una competición de este tipo.

Ya se han completado 3 etapas, más 100kms y más de 13 horas pisada tras pisada. Como si de un ejercicio de superación mental y física se tratase, la organización dispone una cuarta etapa reina con nada más y nada menos que 86 kms. Estos kilómetros no vienen solos, cuentan hándicaps adicionales a las consecuencias de etapas anteriores, las altísimas temperaturas a la que se unieron vientos muy fuertes y las características de la etapa que no lo hicieron de esta etapa lo corrible que se le presumía. Tampoco sería la primera vez que uno y otro completan una carrera con este kilometraje, pues algunas de metas de la TransGranCanaria vieron cruzar sus sombras en más de una edición.

La etapa comenzó más temprano de lo habitual, a las 08:15, lo que no es un problema ya que “nos estamos acostando sobre las 20:00 por lo que descansamos muy bien, el estar con buenas sensaciones y acabar pronto te permite disfrutar del ambiente del campamento y sobre todo de la jaima. Nos estamos despertando sobre las 06:00, nos preparamos con tranquilidad y pa´lante”.

Es un día que todos tienen marcado en el calendario, poco menos que las etapas precedentes son un simple “calentamiento” para esta etapa reina que “pone a cada uno en su sitio”…. y vaya que así fue. Los roadbook que cada mañana entregan a la organización además de aquellas simples indicaciones que comentábamos en crónicas anteriores, incluye los “check points” que son puntos de paso en los que se registra el tiempo del corredor en ese tramo y sirven de referencia a corredor y organización para saber, por ejemplo, cuánto queda para meta ya que están situados a unos 10 kms de distancia entre ellos. Sabido esto, el Forward Team inició una nueva etapa, con mucho menos peso que el primer día y con la confianza a tope.

Gonzalo y Ruyman se mantuvieron juntos en carrera (siempre lo están de espíritu, incluso los que no estamos allí nos sentimos parte activa de la aventura, sufrimos y disfrutamos con ello) hasta el check point 2, en donde Gonzalo decía “me encontraba súper bien, bueno los dos íbamos muy bien, pero quería tirar un poco más y así lo hice, entre caminata rápida y algún trote nos separamos un poco, el principio no permitía muchos alardes físicos ya que había mucha duna que subir y bajar y el terreno tampoco se prestaba”. Ruyman se encontraba “mejor de lo que pensaba, realmente cuando me di el golpe en el pie en la segunda etapa pensé lo peor, pero la verdad que no me molesta mucho, creo que voy a perder algunas uñas para el verano, pero son heridas de guerra sin más. Además creo que estoy pagando la fiebre y el resfriado que me pillo fuerte durante el mes de marzo y principio de abril, la medicación que tomé antes de partir a Marruecos supongo que también me puede haber afectado así que estamos haciendo cada uno nuestra carrera, siendo siempre un  equipo”.

A pesar de la dureza del camino, el sol y el viento que empezaba a soplar, los ritmos de uno y otro aumentable avanzando posiciones en cada check point; no hablamos de una ni dos, sino decenas de posiciones. Visto lo visto y sin ellos saberlo se auparon en posiciones de cabeza de la clasificación (considerando que el top50 de la general tomó la salida un poco después que el resto del pelotón). A partir del check point 5… “piernas para que les quiero” y sin parar un solo metro empezaron a correr y correr lo que no les salvó de hacer uso de frontal y correr los últimos segmentos con muchísimo viento en contra y bajo la cerrada noche del desierto. “Estoy que no me lo creo de lo bien que me encuentro, tengo alguno roce en el pie” comentaba Gonzalo antes de que Ruyman le interrumpiese “no te molesta porque como vas volando no apoyas ni los pies cuando corres…” y a ambos lados del teléfono se oyeron muchas risas.

Llagada a meta y una vez más el ritual de entrada. “Zalo” a lo de siempre, el recuerdo de sus hijos y su mujer, luciendo orgulloso su “Buff” y besándose tres dedos de la mano. Por su parte Ruyman todo compañerismo fundiéndose en un abrazo con sus compañeros de entrada.

Los números, números son, pero el papel del Forward Team en este Marathon des Sables 2018 es digno de mención. Gonzalo se está destapando y adaptándose de manera increíble, acabó la cuarta etapa en 11h43m35 (posición 32) lo que le sirve para escalar hasta la plaza 28 de la clasificación general. Por su parte Ruyman que a pesar de los pequeños problemas que arrastra también lo está haciendo muy bien y acabó la etapa en 13h24m38s (posición 103) que sumado a los tiempos anteriores le permite estar en la posición 53.

La cabeza de carrera ha sufrido una modificación, el francés Robert Merile ha conseguido situarse en tercera posición desbancando al marroquí Abdelkader El Mouaziz.

Hoy toca jornada de descanso, como también comentamos, es clave recuperarse bien, aún quedan 2 etapas y el calor, los kilómetros y el terreno pueden jugar alguna jugarreta.

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– Dorsal: 756 Ruyman de Armas

– Dorsal: 757 Gonzalo Monche

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