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Si alguno pensaba que esta prueba se realiza con facilidad o que con un entrenamiento normal se puede uno presentar aquí a correr, estaban totalmente equivocados. Hoy se notó mucho la paliza de estos días.

Ya desde la salida, el bloque C, el de los últimos clasificados, parecía un auténtico cementerio. The Walking Dead, la famosa serie de Zombies, se rodó en una situación similar. No os podéis imaginar las caras de los corredores… ya en los primeros pasos demostraron que eran muertos vivientes. Muchos incluso empezaron la carrera caminando, eso sí, la empezaron, con un par. Muchos son los que ya se han retirado y su pareja o su equipo sigue corriendo. Por tanto, esto es un homenaje a aquellos que se han retirado o están lesionados pero que han tenido la valentía de venir a estas montañas a correr.

Nosotros partíamos desde el cajón B, como el resto de las etapas. Solo en una ocasión, cuando Kike enfermó, salimos en el último segmento. Así pues, detrás de los profesionales, nos disponíamos a partir rumbo a Italia.

La ruta de hoy ha sido la más espectacular vivida hasta el momento, las enormes gargantas se asomaban a nuestros pies peligrosamente. Caminábamos por estrechos senderos cavados directamente en la pared de roca. Ni siquiera era un saliente de la montaña sino terreno ganado a su interior, una auténtica pasada. Pasamos por infinidad de caídas de agua, túneles resbaladizos, pasarelas a mucha altura… De hecho, una de las anécdotas de hoy es que los corredores, al menos los de nuestro cajón, ya no iban tan rápido como las primeras etapas, ya se huele el final y ahora toca disfrutar. Eran muchos los que se paraban a sacarse fotos en estos escenarios de película. Sin prisa pero sin pausa, seguimos subiendo hacia el primer pico.

Las llanuras y las bajadas pronunciadas volvían a ser la tónica habitual de la carrera. Para nosotros es una faena las extensas bajadas porque es cuando Kike se resiente del estómago. Las constantes vibraciones bajando, hacen que le cueste respirar y que le duela la zona abdominal. No podemos hacer nada con eso, así que las subidas, que es nuestro fuerte, son los momentos en los que aprovechamos para adelantar a muchas parejas y ganar un poco de tiempo que, tarde o temprano, terminaremos perdiendo. El balance entre pérdidas y ganancias, como si de una contabilidad económica se tratase, es muy positivo, seguimos sacándole más de dos horas al tiempo de corte por lo que a pesar de nuestros hándicaps, estamos más que satisfechos. Qué duda cabe, que siempre nos hubiese gustado correr un poco más, apretar un poquito más al crono y sobre todo quedar por delante de la mayor parte de corredores posibles, no hay que olvidar que esto es una competición y que el espíritu competitivo late dentro de nosotros. Imaginaos adelantar a mucha gente y la impotencia de verlos pasarte más adelante por tener que bajar el ritmo, no nos queda otra. Pero ojo, no hay que ser desagradecidos de cómo nos ha tratado la suerte, son muchos los que han abandonado definitivamente por algo similar a lo que le pasó a Kike o que simplemente se han caído y se han lesionado. Estamos en la séptima etapa muy enteros, esperando la octava con ansias, con el cuchillo entre los dientes.

Aquí también tienen hueco las otras parejas españolas. La séptima etapa ya es suya también.

Hoy, finalizando la séptima etapa de esta durísima carrera, podemos decir que estamos deseando salir de nuevo a correr, con la máquina a punto y viendo que conseguir el reto está al alcance de nuestra mano. Pero es deber nuestro reconocer que nosotros empezamos la Transalpine 2015 hace muchos meses. Son muchos días de entrenos de 4 y 6 horas corriendo por nuestra hermosa tierra Gran Canaria. Descubriendo nuestra isla como fuésemos unos simples “guiris”. La cantidad de rincones que hemos descubierto gracias a prepararnos esta prueba, es sin duda uno de nuestros premios.

Además del entrenamiento, tuvimos la suerte de contar con una parte del equipo que no pudo venir a este viaje pero tiene su parte de culpa de estar hoy como estamos físicamente. Nuestro fisioterapeuta del centro Forward, Don David. Sin él las recuperaciones no serían lo mismo y nuestro cuerpo no aguantaría tanta carga. Desde aquí nuestro agradecimiento. Por cierto, echamos de menos tus delicadas manos, las tirolesas estas nos van a partir en dos. Ya vamos David, espéranos.

Mañana es la última etapa, ¡qué nervios! Estamos deseando que suene el despertador, bajar a desayunar con esa sensación rara, una mezcla entre ganas de correr y miedo al que vendrá. Con esas caras de corredores concentrados, respirando hondo, calentando motores, miradas pérdidas y esa musiquita que empieza a sonar…

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En el cajón de salida

Quedan pocos segundos para empezar a correr, el speaker anuncia siempre la salida con AC/DC “Welcome to another stage of the Transalpine”. Ahora sí, empieza la adrenalina a brotar, es momento de saltar, dar palmas, desear suerte a las parejas de alrededor. Ya no hay marcha atrás, estás en tu cajón, rodeado de gente que ama correr, como tú. De gente que tal vez no vuelvas a ver más pero que comparten contigo ese momento. No hay nadie triste, parece que los dolores van a menos, a muerte, hay que echar el resto, coger el toro por los cuernos y….

A por la séptima y última etapa.

“Sólo aquellos que se arriesgan a correr muy lejos, son conscientes de lo lejos que pueden llegar”

Ya estamos tocando el cielo, la gloria nos espera, mucho esfuerzo. Esto nos espera mañana:

St. Valentin (Italia) – Sulden (Italia)

Distancia: 42,60 Km

Desnivel positivo: 2381 m

Desnivel negativo: 1934 m

 

Esta es la galería del día de hoy (pincha sobre la foto para ampliar)

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